Rodeados en un mundo en dos dimensiones, de papel milimetrado que crean mayas que marean.
Somos sombras planas, grises o negras, nunca rojas, nunca azules.
Nos sujeta una linea discontinua que nos enseña por dónde tenemos que recortar. Recortiches con puzón, porque aún no se consideraba peligroso, o con tijeras sin afilar, con puntas redondas para no hacer daño.
Si estubiesemos coloreados, saliendonos del borde de esa linea discontinua, rebosaríamos felicidad honrosa; no importa por donde fuera, sino que estubiera.
Perder la conciencia de ser volumétrico, quedarnos con la textura del papel, mas que milimetrado: reciclado. Tosco como las rocas sedientos de paz; pero nunca la mia.
viernes, 7 de diciembre de 2007
Suscribirse a:
Entradas (Atom)