"Si nos adentramos por los caminos abiertos del monte, bajo de Yucatán, quizá nos encontremos con un pequeño animal acorazado y corto de vista (como de oído) que, al sentir nuestra presencia, huirá a la escasa velocidad que sus cortas patas le permiten.
... Si el terreno no es abierto, con toda seguridad logrará escapar gracias a su habilidad para perderse entre la vegetación. Sin embargo, en terreno descampado es fácil atraparlo; basta correr tras él algunos metros y cogerlo entre las manos, pues su única defensa es la coraza que protege su cuerpo.
Son animales primitivos, acorazados y casi desdentados.
Actualmente, la población de estos pequeños mamíferos desdentados ya no es tan numerosa, debido a la cacería constante de que es objeto y a la destrucción de su medio ambiente, causa que también ha dado origen a la paulatina desaparición de otras especies.
... En su nido, el animal permanece durante el día cuando el ambiente es cálido y durante las noches frescas....
Después del destete, el animal se vuelve de hábitos solitarios.
Cuando un armadillo es atacado, trata de ponerse a salvo en su escondite, ya que sabe que no puede depender mucho de su caparazón, el cual es defensa suficiente contra los animales pequeños y las aves rapaces, pero no contra los coyotes, los perros y los felinos grandes.
Del caparazón se pueden hacer ocasionalmente bolsas de mano, canastos pequeños o recipientes e incluso instrumentos musicales como el charango."
viernes, 21 de marzo de 2008
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